cierras los ojos, inspiras bien hondo... y zash! los abres es un mundo
tan azul... tanto que hasta las puntitas más altas de las antenas en los
edificios se asemejan a las astas de los barcos.
no llores ni te menosprecies ni te creas menos que un grano de arena. Y
bórrate esos acentos de culpabilidad que están de más y sabes que las
faltas de ortografía no te agradan. Eres mi reina. Eso sí, con corona
liviana que sé no te gustan los abalorios. Y mírame, es transparente
pues sé quieres pasar desapercibida.
(Cé)
miércoles, 21 de mayo de 2014
Desmaráñame el pelo. Ríñeme por caer, por resignarme a eso: a languidecer. Pero estate.